La construcción industrializada está transformando la forma de diseñar y ejecutar edificios en todo el mundo. Sin embargo, incluso los sistemas más avanzados siguen enfrentándose a desafíos que limitan su velocidad, eficiencia y capacidad de crecimiento.
Con el objetivo de buscar nuevas respuestas a estos retos, STALART participó como empresa retadora en el Hackathon ESG Valencia 2026, una jornada de innovación colaborativa en la que profesionales de diferentes disciplinas trabajaron durante todo un día para desarrollar soluciones a problemas reales planteados por empresas.
Y el reto presentado por STALART abordaba precisamente una de las cuestiones que más impacto tiene actualmente en el desarrollo de proyectos de construcción industrializada mediante Steel Frame.
Un problema que afecta a todo el sector de la construcción industrializada
Aunque la industrialización permite optimizar procesos, reducir tiempos de ejecución y mejorar la calidad de los proyectos, existe una fase previa que continúa generando importantes retrasos en prácticamente todas las empresas del sector.
Se trata del proceso que conecta el diseño arquitectónico con el cálculo estructural.
Actualmente, una vez definido el diseño de una estructura Steel Frame, este debe ser validado por ingenierías especializadas en cálculo estructural. Durante esta fase se generan numerosos intercambios de documentación, correcciones, revisiones y ajustes entre las diferentes partes implicadas.
Lo que aparentemente debería ser un procedimiento técnico relativamente sencillo se convierte en un complejo ciclo de retroalimentación donde participan arquitectos, calculistas, diseñadores y fabricantes.
El resultado son semanas de espera, decenas de correos electrónicos, múltiples revisiones y una importante pérdida de eficiencia.
Según se expuso durante el Hackathon, este proceso puede prolongarse entre cuatro y seis semanas antes de que un proyecto esté listo para entrar en fabricación.
Y lo más relevante es que no se trata de un problema exclusivo de STALART. Es una situación compartida por gran parte de las empresas internacionales que trabajan con sistemas Steel Frame.
El reto STALART: eliminar los cuellos de botella del diseño estructural
Con esta realidad sobre la mesa, STALART planteó a los participantes una pregunta sencilla pero ambiciosa:
¿Es posible reducir drásticamente los tiempos de validación estructural mediante inteligencia artificial y colaboración digital?
A partir de esta cuestión, el equipo asignado al reto trabajó durante toda la jornada para analizar el problema desde diferentes perspectivas y construir una propuesta capaz de transformar por completo la forma en que se gestionan estos procesos.
La solución planteada no consistía únicamente en desarrollar una herramienta tecnológica. Proponía cambiar la forma de trabajar.
Del modelo lineal a un ecosistema colaborativo
Uno de los principales hallazgos identificados por el equipo fue que gran parte de los retrasos no proceden exclusivamente del cálculo estructural.
El verdadero problema está en la fragmentación de la información.
Actualmente, los diferentes agentes implicados trabajan de forma secuencial, generando un modelo lineal en el que cada modificación obliga a reiniciar parte del proceso.
Esto provoca errores, retrasos, malentendidos y una enorme cantidad de tiempo invertido en tareas administrativas y de coordinación.
La propuesta presentada durante el Hackathon planteaba sustituir este modelo tradicional por un entorno centralizado en la nube donde arquitectos, calculistas, fabricantes y demás agentes pudieran trabajar sobre una única fuente de información compartida.
Un sistema vivo, conectado y accesible en tiempo real.
Un único modelo donde todos los cambios quedan registrados, visibles y coordinados.
La Inteligencia Artificial como asistente técnico
Pero el verdadero elemento diferencial de la propuesta iba un paso más allá.
La solución incorporaba un agente de Inteligencia Artificial capaz de aprender continuamente de los procesos de cálculo estructural.
Su función sería analizar los modelos generados por los equipos técnicos, detectar posibles errores antes de enviarlos al calculista, identificar incompatibilidades y proponer soluciones basadas en experiencias previas.
A través de archivos estándar utilizados en el sector, como IFC o DXF, la herramienta podría actuar como una capa inteligente entre diseño y cálculo estructural.
No se trata de sustituir al ingeniero. Se trata de potenciar su trabajo. Reduciendo tareas repetitivas, eliminando errores evitables y agilizando la comunicación entre todos los participantes del proyecto.
Cada corrección realizada por los calculistas alimentaría además el sistema, permitiendo que la herramienta aprendiera progresivamente y mejorara su capacidad de análisis con cada proyecto.
Un impacto directo sobre la productividad
Las conclusiones obtenidas durante el Hackathon fueron especialmente interesantes.
Según las estimaciones planteadas por los participantes, una solución de este tipo podría reducir los tiempos de validación estructural en torno a un 80%.
En términos prácticos, esto supondría pasar de ciclos de trabajo de entre cuatro y seis semanas a procesos cercanos a una única semana.
Además, permitiría disminuir significativamente el número de correos electrónicos intercambiados, reducir los ciclos de revisión y ofrecer una visibilidad completa del estado de cada proyecto en tiempo real.
Un cambio que tendría un impacto directo no solo sobre la productividad de las empresas, sino también sobre su capacidad para asumir un mayor volumen de proyectos y mejorar la experiencia de todos los agentes involucrados.
Innovar también significa replantear los procesos
La participación de STALART en el Hackathon ESG Valencia 2026 refleja una realidad cada vez más evidente dentro del sector.
La innovación ya no consiste únicamente en desarrollar nuevos sistemas constructivos.
También implica revisar los procesos internos, identificar ineficiencias y buscar nuevas formas de trabajar.
La construcción industrializada ha demostrado que es posible transformar la ejecución de los proyectos.
Ahora el siguiente paso consiste en transformar también la forma en que se diseñan, coordinan y gestionan.
Y es precisamente ahí donde tecnologías como la Inteligencia Artificial pueden desempeñar un papel fundamental.
Construyendo el futuro antes de que llegue
Para STALART, participar en este tipo de iniciativas supone mucho más que presentar un reto.
Es una oportunidad para conectar con talento externo, incorporar nuevas perspectivas y explorar soluciones que permitan seguir impulsando la evolución de la construcción industrializada.
Porque construir mejor no depende únicamente de fabricar más rápido. Depende de ser capaces de eliminar barreras, optimizar procesos y conectar de forma inteligente a todas las personas que participan en un proyecto.
El Hackathon ESG Valencia 2026 ha demostrado que el futuro de la construcción no se encuentra únicamente en la obra. También se encuentra en los datos, en la colaboración y en la capacidad de convertir la innovación en una herramienta real para resolver problemas reales.
Y en ese camino, STALART quiere seguir siendo parte activa del cambio.
