En este proyecto hemos intervenido como estructura secundaria, desarrollando los bastidores de cerramiento de fachada del edificio mediante sistema industrializado. Una decisión técnica que cambia por completo la dinámica de obra.
La fabricación previa y el montaje planificado permiten adelantar el proceso en más de un 40% frente a soluciones tradicionales ejecutadas íntegramente in situ.
Pero la ventaja no es solo cuestión de tiempo.
La industrialización de los cerramientos aporta beneficios estratégicos para promotor, dirección facultativa y constructora:
✔️ Desperdicio prácticamente nulo de materiales
✔️ Reducción de costes indirectos asociados a tiempos de obra
✔️ Mejora sustancial en seguridad y condiciones de trabajo
✔️ Mayor control técnico y certidumbre en plazos
Además, el sistema facilita la incorporación progresiva del resto de oficios, permitiendo el solape coordinado de tareas y acelerando el ritmo general del proyecto sin generar interferencias.
El resultado es una obra más ordenada.
Más eficiente.
Más previsible.
En STALART entendemos que industrializar no es simplemente construir más rápido. Es aportar control real al proceso constructivo y convertir la planificación en una ventaja competitiva.













